Iusnaturalismo y positivismo a debate

Hora del diálogo y de la reconciliación

Video: Algunas instituciones o ramificaciones religiosas tanto occidentales como orientales no se abren al diálogo, pues llevan por bandera ser poseedores de la verdad.             

              Los nuevos aires de la modernidad han traído una nueva mentalidad en la forma de interpretar las normas que han de ser legisladas a la hora de organizar y ordenar la sociedad. Hitos como el Bill of Rights (1689), la Declaración de Virginia (1776) o la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) han abierto la puerta a una tendencia constitucionalista de entender el estado y la participación de la sociedad en la esfera pública de ocidente.

               La ruptura con una cosmovisión teocéntrica de la realidad ha levantado el telón de un nuevo escenario que atiende a una mayor profundización sobre los problemas del género humano y su entorno. Sin embargo, a veces, como protestaría tanto Heidegger como Ortega, nos hemos olvidado de la centralidad de las cosas. En otras palabrasdel fundamento, núcleo, ser o background de lo más sencillo o simple que experimentamos.

               Este neurálgico cambio hacia la modernidad fue realizado atendiendo a las profundidades de un sin fin de problemáticas que generaba la sociedad medieval. El resultado de esta transformación agilizó el desarrollo legislativo de un cúmulo de derechos que venimos nutriéndonos hasta el momento presente. En este proceso han participado tendencias que profesan ser polos radicalmente opuestos. Si la ruptura con la asqueada estructura piramidal de la sociedad medieval se debió a los liberales que bucearon en el océano de aquella situación; lo mismo sucedió con las ventajas que produjo el marxismo al diagnosticar las deplorables injusticias que padecía el proletariado.

                 Estos movimientos son un paradigma a tener en cuenta por el hombre de hoy en su aspiración por alcanzar mayores logros para el disfrute del género humano. Desde esta perspectiva he de denunciar a algunos que valoran los acontecimientos de forma excesivamente epidérmica. ¿Cómo puedo encontrarme con intelectuales del mundo del derecho que intencionadamente ignoren una fundamentación ética de los derechos del hombre?; ¿cómo dialogar con los que están faltos de interés por hallar los fundamentos de la realidad humana para subsanar todo aquello que aflija al hombre? Los que deliberadamente se posicionan así, son los llamados positivistas ideológicos, que no consideran oportuno fundamentar el derecho desde unos mínimos morales. Ellos instrumentalizan el derecho hasta tal punto que este sólo significa el mero establecimiento de un orden social, ignorando aquellos valores que viajan soterradamente por la conciencia humana.

               Frente a esta corriente, nos encontramos con los positivistas metodológicos que, más moderadamente, piensan que una ley debe basarse en pretensiones morales. Ellos sostienen que el derecho no sería derecho hasta que no se cristalizase a través de leyes. Por el contrario, el iusnaturalismo cree que los derechos residen de manera inherente en la conciencia humana, la cual es capaz de dilucidar la verdad. Por ende, ha de convertirse en Derecho positivo todo aquello que interpretemos que es contenido de la realidad. Por tanto, el iusnaturalismo más arcaico intentará cimentar los derechos del hombre desde un punto de vista ontológico y el positivismo metodológico -ramificación tibia del ideológico– desde una visión deontológica.

                 Frente a las bifurcaciones iusnaturalistas y positivistas más radicales y aparentemente irreconciliables, el iusnaturalismo deontológico y el positivismo metodológico representan actitudes más moderadas que abren una esperanzadora puerta al diálogo. La primera de ellas expone, como todo buen iusnaturalista, que la realidad es suprapositiva. Sin embargo, en ella se argumenta que no tienen por qué darse razones insoslayables para que se plasmen en el derecho positivo todos los principios suprapositivos. Desde esta visión, por ejemplo, una deficencia física, enfermedad mental o relación entre dos personas del mismo sexo no tendrían que estar penalizadas -como muchos iusnaturalistas acérrimos postularían- mientras que dicha actitud no dañase a un tercero (Mill).

                 Las leyes están para ordenar la sociedad, pero han de ser fundamentadas en aquellos valores que sean compartidos por el género humano. Al mismo tiempo, toda constitución ha de reservar un espacio muy amplio a la privacidad de los ciudadanos pues, mientras que no se cometan faltas que afecten a un tercero, cualquier persona ha de poseer la oportunidad de descubrir aquello que es bueno o malo para caminar en la aventura de la vida. Ciertamente, la evolución histórica y la universalización de los derechos fundamentales han abanderado principios que inexcusablemente deben ser respetados y extendidos a toda civilización: libertad, seguridad, igualdad y solidaridad. En consecuencia, fundamentemos los derechos del hombre desde el iusnaturalismo o desde el positivismo, cualquier defensa o ley que represente una amenaza para el cumplimiento de estos cuatro principios no han de tener cabida en un escenario del siglo XXI que ose catalogar su obra teatral desde el seudónimo de sociedad moderna. Conclusión que debe presidir la mesa en la que se sienten a conversar un positivista metodológico y un iusnaturalista deontológico. Reto que hay que tener presente para diagnosticar las heridas que impiden la reconciliación entre Oriente y Occidente.

 

3 comentarios

  1. Platón influyó mucho en el iusnaturalismo. La filosofía de Platón es la filosofía del ser. El sentido que Platón le otorga a la ética es el acercamiento de nuestras vidas a la Idea de Bien. Ese acercamiento pasa por el conocimiento del mundo inteligible y por ir haciendo el bien. Esto conlleva que cuando no se hace el bien, se obra desde la ignorancia. Para ir acercándose a la Idea de Bien hace falta que cada parte del ser humano desarrolle la virtud que le es propicia.
    Este mismo planteamiento de la ética individual la trasladó a la organización político-social del ser humano, dando lugar a su famosa doctrina política. Platón parte de la base de que para que puedan desarrollarse hombres y mujeres justos (es decir, con una armonización del alma racional, irascible y concupiscible) hace falta una organización social justa, trasladando lo relativo al equilibrio entre las tres partes del alma al equilibrio social que debe darse entre la parte de la sociedad donde recae el gobierno (que debe ser prudente), la parte de la sociedad donde recae el ejercicio de la defensa (que debe ser fuerte) y la parte de la sociedad donde recae el desarrollo económico (que debe ser templada o bien medida). De esta manera se conseguiría una sociedad justa al servicio del desarrollo individual.
    Platón es muy importante, por su valoración de ética. La igualdad, la libertad, han sido actuales en cada época y siguen siendo lo. Considero que la libertad, la igualdad y la tolerancia constituyen una conquista histórica en la lucha por una sociedad más justa y democrática. Platón ha seguido la concepción que defendía Sócrates, encontrar la verdad, el valor universal, del hombre y la ciudad. Gracias a estos grandes pensadores el hombre encontró a lo largo de varios siglos estos valores. Expresados en “los Derechos Humanos”, Carta internacional, en 1948 creó la base jurídica del siglo XX en materia de derechos humanos. El día 10.11.2008 hemos celebrado 60 años de los derechos humanos y deberíamos seguir trabajando en ello.

    El valor de una filosofía se mide por los efectos prácticos de la teoría. Las libertades como espacios de luz; la igualdad – mujeres, etnias marginadas, etc.; la tolerancia, no sólo como base de la libertad de conciencia y de expresión, sino como actitud indispensable, frente a las mil formas de intolerancia, para la convivencia democrática, es decir, para que el trato del otro se corresponda con la dignidad de la persona humana.
    Pienso personalmente que el futuro de los seres humanos y de su perfeccionamiento en humanidad no está asegurado. Es más, corre un serio peligro si no superamos varios “virus” mentales que aquejan a nuestra cultura. Tal vez el peor de ellos sea el “relativismo mental y moral”. De los cinco problemas principales de hoy: la gran masa de saber despersonalizado (no hay valores, no hay dialogo), la idea cambiante de los derechos humanos, la idea y práctica de la sexualidad sin moralidad, el consumismo alienante y el relativismo intelectual, varios pensadores actuales consideran a este último como el primer problema, el más profundo, raíz y sostén de los otros males y por lo tanto el de mayor alcance y peligrosidad.
    El relativismo es sobre todo una postura ante la vida. Es una negativa y un horror intelectual a la verdad, a toda verdad con pretensiones de universalidad. Está en el “aire intelectual que respiramos”, es un virus mental, anónimo, sutil, extenso y muy contagiante. Está empapando nuestra cultura, nuestras relaciones sociales y políticas y bajo la bandera multinacional de “la tolerancia”, está transformando nuestro mundo en la peor de las tiranías disfrazada de democracia: “el pensamiento políticamente correcto” que tiene pretensiones globalizadoras, transformándose poco a poco en “pensamiento único”.
    Eso no sería lo peor. El mal se va extendiendo a determinadas políticas de muy distintos gobiernos, en presuntas soluciones de algunos problemas agudos de bioética, que no lo solucionan sino que lo agravan y en la manipulación de realidades tan importantes como “matrimonio”, “vida humana” y “derechos humanos”. Y ahí está su fuerza. Si no existen verdades ni criterios éticos universales, sobre los que todos podamos estar de acuerdo y sobre los que construir y debatir soluciones secundarias, entonces, al final, el criterio de “correcto” y de “valido” será lo que determine el poder (político, económico, de opinión publica, etc.). Será la ley de los más fuertes. Y para esconder mejor su realidad tiránica, se disfrazará con el criterio sociológico de ser algo mayoritario, “democrático”.

    Saludos Brigitte

  2. Hola, soy estudiante de derecho y comentarios como los que he leído en esta página me ayudan mucho con una asignatura, Teoría del Derecho.

    Podríais por favor decirme alguna página más donde ampliar información?

    Muchas gracias, y enhorabuena por la página!!

  3. […] themeCSS: "" }); . Derechos humanos Iusnaturalismo « P. Arieu Theologies Web . Iusnaturalismo y positivismo a debate « Pensemos en el Areópago . Iusnaturalismo y […]

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