La aventura de la fe II

acelerador-de-particulas-3¿Algo más allá de lo empírico? 

¿Algo más allá de la experimentación?

¿Algo más allá de la razón?

 (Recomendación: leer antes La aventura de la fe I)

Hace casi un año que la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN) puso en marcha el acelerador de partículas. Se trata de la máquina científica más grande del mundo. Ha costado 10 mil millones de dólares y tan solo ha funcionado nueve  días. La existencia de esta máquina se  debe a la promesa hecha por miles de científicos dispersos por el mundo: a través del choque de partículas subatómicas, a una velocidad escalofriante, todos podremos comprender origen del universo.

              Pero, ¡vaya!, el intento ha sucumbido. Nueve días después del enchufazo, la máquina se desvaneció, debido a que el funcionamiento del aparato causó diversos daños a cincuenta imanes eléctricos. A pesar del elocuente fallo del sistema, sus promotores persisten en el intento. Ahora, el acelerador está recibiendo más inversiones, con el objetivo de que esté apunto antes de que finalice este año y, ¡de una vez!, podamos esclarecer a qué se debe el origen del universo. Sin ir más lejos, Michio Kaku, profesor de física en la City University de Nueva York, ha espetado:

“Los europeos y estadounidenses no están despilfarrando 10.000 millones de dólares en este tubo gigantesco para nada. Estamos explorando la vanguardia de la física y la cosmología porque queremos abrir una ventana a la creación, recrear un ápice del Génesis para descifrar algunos de los mayores secretos del universo”

              Los sones de este científico evoca el inicio de la Edad Moderna (siglo XVII) e intenta abrir un concierto presuntuoso, que rompe con una obertura que llega a nuestra memoria: la lógica y el método matemático son capaces de descifrar el aparente enigma llamado mundo; la corriente empírica y la abstracción pueden desatar el pañuelo de la ceguera del ignorante; la física y el método inductivo están dispuestos a conducirnos por la carretera que llega a la metrópoli de la ciencia única, universal y necesaria; el estudio de la materia nos encauza en la urbe del conocimiento experimental (Locke); esta música se asoma a la vivencia del emotivismo moral, del que dependen tanto las esferas del bien como la del mal (Hume).

               Aunque estos sones, que parecen haber colisionado contra las bóvedas de los últimos siglos, se desarrollan con una acústica inusitada, hay una alternativa a esta melodía. ¡La divinización del conocimiento científico se enfrenta a una disyuntiva! Sería positivo atender al testimonio de Albert Einstein, el científico más popular del siglo pasado, para otear su intuición sobre la existencia divina. Einstein desgranó un credo que asentaba sus bases en “un Dios que se revela en la armonía de todo lo que existe”. El científico de la teoría de la relatividad llegó a profesar:

“Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los más pequeños detalles que podemos percibir con nuestra frágil y débil mente”.

              En capítulos anteriores hemos desmenuzado por qué apostar por algo más que la insuficiente especulación racional. En el siguiente capítulo vamos a abordar, de una vez por todas, el salto definitivo hacia la opción meta-empírica. Vamos a dejar perentoriamente la crítica que hasta el momento ha recibido el poderoso príncipe llamado Razón y su esposa, la princesa Ciencia. Creemos que ya hemos dejado claro que no firmamos el divorcio ni con el empirismo ni con el sentimentalismo, pero sí certificamos nuestra desunión con el Omnisciente Empirismo y el Omnipotente Sentimentalismo. Porque más allá de estos andamios, que restauran la fachada de un edificio, reside el palpitante corazón de un templo.

              La pena es que cuando el hombre experimenta un punzante crepúsculo nocturno en su alma, sólo entonces, es cuando profundiza en cuestiones vitales que le acongojan. Por eso, en este momento, es conveniente que demos un primer paso. La radical pregunta de por qué despunta el día sólo atisba una respuesta: Dios. La cuestión de cómo despunta el día sólo divisa una solución: la ciencia.

              El veredicto de las cuestiones radicales del género humano variará dependiendo de que Dios exista o no exista. De eso trataremos en los capítulos subsiguientes. Ahora, es preciso quedarse con las preguntas en las que se personifican el enigma planteado. Algunas de estas cuestiones fueron planteadas al comienzo del libro más importante de Ernst Bloch, El principio esperanza:

1.- ¿Qué somos? ¿Somos personas que anhelan conocerse a si mismo? ¿Somos seres que ambicionan trascender su propia caducidad? ¿Somos seres que se esperanzan ante la posibilidad de la felicidad? ¿Somos seres que ansían abrazar el verdadero cuerpo del amor? Pero, ¿y si Dios existiera? ¿Podríamos comprender el porqué de nuestras limitaciones, deficiencias y finitudes? ¿Podríamos comprender por qué tanta expectación ante el beso del eterno amor?

2.- ¿De dónde venimos? ¿Lo podríamos saber gracias al acelerador de partículas? ¿Con dicho experimento, conoceríamos, entonces, la causa de la totalidad de la realidad? ¿Nos toparíamos con la causa de todas las causas? Pero, ¿y si Dios existiera? ¿Conoceríamos no sólo el qué y el cómo, sino también el porqué de la composición de cada materia, de cada interacción entre partículas, de cada componente atómico, de cada propiedad del hidrógeno?

3.- ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el fin, misión y reputación de una empresa colectiva afamada por su nombre; Mundo? Es decir, ¿cuál es el fin de los fines? ¿Cuál es la misión de las misiones? ¿El último objetivo ha de ser una sociedad hipnotizada por el dinero y los productos tecnológicos? Pero, ¿y si Dios existiera? ¿Respondería este Ser al estrepitoso interrogante de la historia del hombre? ¿Trasluciría aquello que hace tambalear nuestros sólidos cimientos? ¿Sería capaz de revelarnos el eterno miedo? ¿Sería capaz de explicarnos el porqué de la muerte?

7 comentarios

  1. […] LefebvreCope CádizLa aventura de la fe IEl encuentro de Descartes con Pascal joven IIEl ateísmo ILa aventura de la fe IIIusnaturalismo y positivismo a debate¿Por qué la izquierda no repudia el […]

  2. Da la sensación de que no tienes mucha idea de lo que se pretende hacer con el acelerador de hadrones. Lo que se pretende no es comprender el origen del universo, que ya se comprende, sino simular lo que pudo suceder en instantes posteriores al big bang. Tampoco se pretende saber a qué se debe el origen del universo, puesto que ya se acepta que surgió a raíz de una enorme explosión.

    En wikipedia explican otra cosa distinta a que se desvaneciera el LHC: “Estaba previsto que el LHC fuera oficialmente puesto en marcha en diciembre del 2008, pero una fuga de helio provocó que lo desconectaran. No será puesto en marcha hasta septiembre del 2009.” ¿Cuál es la versión verdadera?

    Un saludo

  3. Buscando luego sobre ateísmo, he encontrado una entrada de un argentino que informa sobre los argumentos basados en la ciencia y física moderna para explicar la no necesidad de que Dios intervenga en la creación del universo: http://razonatea.blogspot.com/2007/01/el-caso-cientfico-contra-un-dios.html

    Un saludo

  4. […] Iusnaturalismo y positivismo a debate¿Por qué la izquierda no repudia el aborto?Autor del portalLa aventura de la fe IIEl Ateísmo IIILuz verde para un coche sin gasolinasContacto¡Bienvenidos a los […]

  5. […] leer antes La aventura de la fe I;  II; III; IV y […]

  6. […] leer antes La aventura de la fe I ; II; III; IV; V; […]

  7. […] leer antes La aventura de la fe I ; II; III; IV; V; VI; […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: