“Vida Nueva nació con todas las bendiciones del ámbito renovador de la Iglesia”

“Cada director ha hecho lo mejor que ha podido”, espeta el andaluz ante la pregunta por los anteriores dirigentes de la Revista. En la Conferencia Episcopal “haría falta mayor comunicación con la sociedad. Las condenas no ayudan”.

JUAN RUBIO FERNÁNDEZ – DIRECTOR DE LA REVISTA VIDA NUEVA 

Cerrando el 50 aniversario de la Revista // http://www.blogdsi.typepad.com

Ha probado dos platos muy apetitosos que cualquier periodista y presbítero desearía degustar: la prensa generalista y la religiosa. Pero para más inri, desde 2007 dirige una Revista de información religiosa en cuyas redacciones se vivió el Vaticano II “con ilusión y esperanza, y con la responsabilidad que daba el saber que estaban siendo portavoces de la dinámica interna del Concilio”.

      Pero antes de afrontar la aventura de Vida Nueva fue presbitero en Andújar y Jaen, ciudades donde tuvo la experiencia de vivir la fe en una comunidad parroquial. Como periodista empezó su andadura en el Diario de Jaén. También trabajó en el Ideal y conoce el soporte radiofónico de Onda Cero. Su pueblo natal es Fuerte del Rey (Jaén),  aunque le encanta descansar en Andújar, lugar donde acude cada vez que su trabajo se lo permite. Allí, reposa y repasa sus literatos favoritos:  Flaubert, Tolstoi y mujeres escritoras. 

     Le apasiona viajar: Praga, Berlín y Roma son las ciudades que más le han encandilado. Además, conoce muy bien Granada y Sevilla. En la primera ciudad se licenció en Teología y en la segunda obtuvo la carrera de Periodismo. Preside la Asociacion provincial de Cronistas Reino de Jaén, es miembro del Consejo Editorial de Sal Terrae, y ha recibido dos  premios en el mundo de la comunicación: el Premio de  Jaen de Periodismo y el Premio de Periodismo Ciudad de Úbeda.

P: Vida Nueva nació en enero de 1958, comenzando su andadura nueve meses antes de la elección pontificia de Juan XXIII. En tiempos del liderazgo de Pío XII, ¿cómo se percibió una revista que pretendía ser comprometida pero, al mismo tiempo, ejercer una función crítica dentro de la Iglesia?  

R: Nació como resultado de la unión de varias revistas como Incunable, Pax, etc., en los ámbitos de la Pontificia de Salamanca y del Colegio Español de Roma. Fue un adelanto de la primavera conciliar, algunos de cuyos atisbos en campos teológicos, pastorales, bíblicos y litúrgicos ya habían aflorado en el pontificado de Pío XII.

P: Pérez Lozano fue el primer director de la Revista, arrancando esta aventura renovadora. ¿Tuvo obstáculos por parte de la Santa Sede?   

R: Todo lo contrario, nació con todas las bendiciones del ámbito renovador de la Iglesia, del mundo que hizo posible la aplicación del Concilio en España y que luego sería la jerarquía de los años setenta. También desde Roma se le veía como necesaria. No olvides que en el Colegio español estaba Javierre, uno de los impulsores del proyecto.

P: ¿Cómo fue la acogida en la jerarquía de la Iglesia española?

 R: Buena, entonces. Después llegaron algunos problemas puntuales…

 P: Dejemos esos problemas para después… El segundo director de la revista, Luis Martín Descalzo, definió la revista de este modo: “El grupo PPC era conciliar y tradicional antes del Concilio, y es tradicional y conciliar después de él. Cree en la necesidad de renovar la Iglesia, pero está seguro de que esa renovación sólo puede venir por un verdadero regreso a las raíces evangélicas”. ¿Cree que la Iglesia Católica de aquel momento volvió a sus raíces?

 R: Creo que sí. Volvió a las raíces y volvió a la Patrística, algo muy importante. Trento no pudo tener la riqueza de la Patrística total porque faltaba conocimiento de las fuentes de los Santos Padres y traducciones oportunas. Con el Concilio ya se tenía (estas fuentes) y la gran corriente patrística influyó mucho en la renovación, así como en la gran reforma de la Teología Bíblica, incluso protestante.

P: ¿Cómo se vivió el Concilio Vaticano II en la redacción de Vida Nueva?

 R: Con ilusión y esperanza, y con la responsabilidad que daba el saber que estaban siendo portavoces de la dinámica interna del Concilio. Se creaba opinión sobre los grandes temas. Hoy sería interesante volver a leer las crónicas de Martín Descalzo en aquellos tres tomos Un periodista en el Concilio. Se vivía con conciencia de ser una plataforma para expresar el bullir interno de la Iglesia reunida en Concilio.

(Video – 1´:32″)

 P: Los directores de la Revista se han encontrado a distintos líderes de la Iglesia tanto a nivel local como universal. ¿Cuál ha sido el periodo en el que hubo mejores relaciones entre editorial y jerarquía católica?

 R: Siempre hubo cierto feeling entre un sector del episcopado y la revista. Durante el periodo de Tarancón fue bueno. Las cosas se torcieron con la destitución de Pedro Miguel Lamet y los cambios que se produjeron con el tándem Juan Pablo II-Suquía. Fueron años malos, aquellos, con mucha influencia del Opus Dei en la sombra. No hubo entendimiento y, entonces, PPC optó por cambiar al director.

 P: ¿Cuándo y por qué se dieron los mayores conflictos?

 R: Conflictos fuertes fundamentalmente se dieron durante la Asamblea Conjunta Obispos-sacerdotes, en el caso Añoveros, en algunas informaciones sobre el Opus Dei, y en la muerte de Juan Pablo I. Eran momentos de tensión y la revista representaba a un sector muy definido. Hace poco, en una tesis doctoral que se ha hecho sobre la revista, que se ha publicado en un libro, se hacen apreciaciones nada justas sobre aquellos años que aún están por revisar. Disentir no era estar contra el dogma, sino contra algunas actuaciones de la jerarquía que después se ha demostrado que estaban equivocadas.

 P: La Revista lleva más de cincuenta años ejerciendo su función crítica en la Iglesia y en la sociedad, ¿qué cree que ha aportado Vida Nueva a la Iglesia Católica española?

 R: Yo no la llamaría función crítica, sino que significativa. El denominador común de la Revista se puede definir como diversidad en la comunión. Somos una voz en la Iglesia. No somos la voz de la Iglesia.

 P: ¿Ha cooperado con las otras Iglesias cristianas?

 R: Siempre ha tenido un espacio para el sano ecumenismo y en sus páginas se han abordado los temas sin pasión, pero con profundidad. Lo ecuménico está en el ADN de la propia revista

 P: ¿Y en la esfera civil…?

 R: Interesante la relación con la vida pública, cultural, política, económica. Siempre hubo presencia de estos ámbitos.

Juan Rubio y Santiago García Aracil presentan una obra de 16 cuentos de Navidad escritas por el arzobispo / EMILIO PIÑERO

 P: Centrándonos más en el presente, ¿qué le parece la línea actual de la Iglesia de Roma?

 R: Se está cerrando el ciclo del pontificado de Juan Pablo II. Un pontificado largo que ha marcado profundamente a la historia de la Iglesia sobre ejes novedosos de pensamiento y actuación, muy marcados por el carácter del papa polaco. En la actualidad se va concluyendo aquel pontificado al que el Papa actual no es ajeno. En Roma se vive una gran apuesta por la acción social de la Iglesia en el mundo con planteamientos claros de una tercera vía entre capitalismo y marxismo. Pero a nivel interno se mantiene una interpretación del Concilio preocupante, que lleva a la búsqueda de cierta sacralidad que se cree perdida por la mala interpretación conciliar. Lo que parece una involución es más hacia el interior, es decir a la definición e identidad, que hacia el exterior, a la misión de la Iglesia en el mundo. Preocupan más los temas de la laicidad en Europa, pero la Iglesia ¡no es sólo Europa!

 P: ¿Cómo definiría el perfil de la Conferencia Episcopal Española de hoy?

 R: Tienen su hoja de ruta, la que marca Roma. Personalmente cada obispo trabaja en su diócesis con ilusión y con las dificultades propias del momento, pero no olvides que la Iglesia española no es la Conferencia Episcopal. La Iglesia es más variada y rica. Es verdad que como conjunto la Conferencia tiene ante si retos distintos y dificultades concretas. No es fácil acertar. Haría falta mayor comunicación con la sociedad y crecer en proposiciones. Las condenas no ayudan.

 P: ¿Cumple, entonces, la Conferencia Episcopal esa función crítica en la sociedad, como empezó a fraguar el Cardenal Tarancón, o la excede?

 R: Insisto: no hay que ser críticos, sino proféticos. En todo momento, desde que existe la CEE, sus documentos son serios y proféticos, y han podido verse como críticos para con la sociedad. Pero es que la Iglesia tiene que hablar en todo momento sin ver si molestan sus palabras. Lo que pasa es que se salen de contexto muchas veces, o se sacan. No olvidemos que Tarancón no tenía el mundo mediático que hay hoy. Y esto debería saberlo también la Conferencia Episcopal para que sus mensajes lleguen con nitidez.

P: ¿Tiene Vida Nueva empatía con la Conferencia Episcopal Española? 

R: Vida Nueva no tiene como referencia Añastro, sino al evangelio, al Vaticano, a sus lectores y a nuestro sentido eclesial. Añastro es un foco de información importante, pero la comunión afectiva y efectiva, y la fidelidad creativa la tenemos con el sucesor de Pedro. Ni pretendemos ni somos la voz oficial de la Jerarquía, sino una voz abierta, plural, eclesial, evangélica y conciliar, en la misma Iglesia.

 P: Otras cabeceras religiosas y medios de comunicación la tienen…

 R: Puede ser. Cada medio pone sus límites, sus intereses y su línea editorial. Cada uno tiene el derecho a fijar su propia línea. Y hay que respetarlo…

P: ¿El periodismo institucional es verdadero periodismo?

R: Puede serlo como tal, institucional. Hoy cada vez se valora más la presencia de buena comunicación institucional. Muchos problemas se evitarían así, no confundiendo proselitismo de pluma con servicio a la institución desde la comunicación. Aunque eso es mucho pedir, porque luego vienen los oficialismos… 

Juan Rubio Fernández // http://www.atrilylápiz.blogspot.com

P: Entonces, ¿está de acuerdo con los medios de comunicación religiosos que sólo hacen propaganda al estilo de Diderot, en vez de ejercer la labor crítica tan característica del periodismo moderno?

 R: ¡Y dale con la crítica…! El periodismo no sólo debe ser crítico sino que ha de ser significativo, serio, honrado y nunca guerrillero. La palabra es sangre en algunas ocasiones, pero la palabra tiene que ser significativa la visión del mundo y del hombre, sobre todo en tu línea editorial. Con respeto se puede decir todo. Así, para algunos será una crítica y para otros un halago.  

P: ¿Cómo calificaría el tratamiento de la información religiosa en la prensa generalista española? 

R: Se ha avanzado mucho cuando lo hacen profesionales, independientemente de la ética desde la que se escriba o el titular que te pidan. Yo creo que en España hay esfuerzos loables y serios. Aunque con algunos no esté de acuerdo, sin embargo la información religiosa la hacen bien… Otra cosa es que a sus redactores jefes y directores no les cuadre y les den el tema a otras secciones. Es entonces cuando destrozan las noticias y sirven a la mentira. Pero los profesionales de  la información religiosa generalista son grandes periodistas que saben lo que dicen.

 P: Usted procede de otros medios de comunicación que no pertenecen al sector religioso, ¿qué cambios se han producido en su vida y trayectoria profesional desde que dirige Vida Nueva?

 R: Cambios importantes para ver el bosque y no sólo el árbol, para apreciar que la gente es buena y actúa con buena intención y, sobretodo, a encuadrar las cosas. No todo es blanco ni negro. Estos años me han ayudado a ver al Iglesia de otra manera; más cercana.

 P: ¿Ha perdido amigos?

 R: ¡No!, ¡qué va….! Uno pierde pocos amigos a partir de los 50 años. Se van consevando y ganando, pero perdiendo pocos. Los que se fueron, ya están idos.

 P: ¿Los ha ganado?

 R: Sí. Muchos y buenos….Tú, por ejemplo

 P: ¿Cómo era la revista antes de su llegada y cómo es en la actualidad?

 R: No entro en esas valoraciones. Cada director ha hecho lo mejor que ha podido. Yo hoy tengo un Consejo editorial y un Consejo de redacción que conforma un excelente equipo con buenos resultados. En Febrero, después de tres años como director, tenemos la revista con nuevo diseño y, ya desde nuestro proyecto global, comenzando las ediciones en América Latina.

 P: ¿Le gustaría a Vida Nueva estar más presente en los kioscos?

 R: No está contemplado en un futuro cercano. Somos revista especializada y nuestros suscriptores nos renuevan la confianza cada año.

 P: ¿Cómo va a caminar Vida Nueva por el siglo XXI?

 R: Será un proyecto global con mirada a América Latina y a ese gran mundo de la red.

 P: ¿Será un sendero angosto para la Iglesia…?

 R: El siglo XIX ¿Será el gran siglo de la Iglesia? Estoy convencido, pero cuando se despejen prejuicios de la Historia y podamos seguir ofreciendo el mensaje de Jesús. Es la garantía de éxito.

 P: Deseamos, desde nuestro blog, lo mejor para usted y para la Revista Vida Nueva. Muchas gracias por atendernos.

 R: A tí. Suerte y adelante.

2 comentarios

  1. Muy interesante tu entrevista a Juan Rubio. Salúdalo de mi parte cuando lo veas. Un fuerte abrazo desde Ceuta y feliz 2010!

  2. interesant; mágradat molt léntrevista que li has fet amb ell.
    Ja ens veurem si deu vol. Una abraçada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: