El químico del “tripi”

Albert Hofmann, quien sintetizó el compuesto LSD, fue el científico mejor conocido por el movimiento contracultural hippie.  Pretendía que su descubrimiento respondiera a los misterios más insondables de la vida

FUENTE: shamanism.files.wordpress.com

Conocimientos científicos y una bicicleta bastaron para comprobar que una sustancia, que aspiraba a tener un uso medicinal, acabaría siendo una de las drogas más populares del siglo pasado. El químico Albert Hofmann fue el que sintetizó el compuesto llamado LSD (dietilamida del ácido lisérgico), derivado del cornezuelo del centeno. Este científico descubrió cuáles eran los misteriosos efectos de una sustancia que no aspiraba a ser un fármaco de uso clínico. Por ello, Hofmann fue considerado algo más que un simple científico y se convirtió en una de las figuras más agradecidas por el movimiento hippie de los 60.

     Albert Hofmann nació en el cantón suizo de Argovia en 1906 y, desde muy pequeño, sintió una enorme atracción por la investigación científica. Cursó sus estudios de química en Zurich, culminando su carrera con un resultado brillante en su tesis doctoral. Su inquietud por las plantas le llevó en 1929 a un puesto en el laboratorio de la empresa Sandoz, conocida a escala internacional por su vocación farmacológica.

     Los años pasaban y el científico fue triunfando en Sandoz por el desarrollo en la investigación de fármacos y los descubrimientos relacionados con tranquilizantes y analgésicos. Entretanto, Hofmann comenzó estudiando el hongo del cornezuelo como parte de un programa para purificar y sintetizar componentes activos de plantas medicinales para su uso en fármacos.

     Nueve años después de su entrada en el laboratorio, Albert Hofmann, sintetizó por primera vez la LSD (dietilamida del ácido lisérgico). Pero las pruebas que realizó con animales no evidenciaron ningún efecto beneficioso para la medicina, causa por la que el científico abandonó el estudio del ácido, guardando la sustancia en un cajón.

     Pero el químico quiso persistir en el intento y el 16 de abril de 1943 volvió a sintetizar la LSD, absorbiendo involuntariamente una pequeña cantidad con la yema de sus dedos. Horas más tardes, experimentó una sensación psíquica extraña relacionada con efectos psicodélicos.

     La ambición científica pudo con el temor del químico que, tres días más tardes, se aventuró a ingerir esta sustancia. Poniendo en riesgo su vida, tras consumir 250 microgramos de LSD, notó que los efectos del compuesto eran tan portentosos que tuvo que pedir auxilio a su ayudante, que lo acompañó a su casa. Eso sí, montados en sus respectivas bicicletas.

     Esta etapa ha sido una de las más famosas que ha tenido la historia del ciclismo, pues en ella Hofmann empezó a experimentar alucinaciones provocadas por el LSD. Al llegar a su casa, una sensación angustiosa le aturdió de tal modo que llegó a pensar que se estaba muriendo. Sin embargo, más tarde tuvo una vivencia surrealista revelada en visiones y sonidos fantásticos. Paradójicamente, el doctor que asistió a Hofmann no fue capaz de encontrar ningún síntoma que fuera más allá de sus pupilas dilatadas.

FUENTE: ksicht.iglu.cz

     Lo que el científico no podía sospechar era que su experiencia iba a ser un auténtico revulsivo para la medicina psiquiátrica y los estudios psicoanalíticos de los años 50. Incluso se interesaron por su producto personalidades como Jünger y Aldous Huxley por un lado, y organizaciones como la CIA y el Pentágono por otro.

     Pero Albert Hofmann no sólo se hizo popular en los estratos más intelectuales. El resultado de su descubrimiento fue conocido a nivel internacional y difundido entre las clases más populares, recibiendo todo tipo de calificativos: ácido, papel, pepa, tripi o tripa. A tal punto de efervescencia mediática llegó su investigación, que el LSD empezó a ser consumido en círculos relacionados con el movimiento hippie.

     En más de una ocasión, este afamado químico ha llegado a conjeturar que los misterios más radicales de la vida se pueden resolver a través del LSD (encuentro de Hoffman con Dragó Savater, Malbi y Escohotado). De hecho, cree que algunos pensadores lo han hecho anteriormente, debido a que en la zona del mediterráneo crece un cornezuelo de centeno entre la hierba salvaje. Por eso, el científico ha lanzado la hipótesis de que los filósofos más emblemáticos de la antigua Grecia solían recibir una iluminación especial en la peregrinación al misterioso Eleusis, lugar donde brotaba y, por ende, se ingería dicho hongo.

     Sin embargo el camino de su descubrimiento no fue tan aceptado como indicaban las expectativas del científico. Hofmann sintió cierta frustración cuando su exploración fue calificada de droga experimental en 1962 por el Congreso estadounidense. Incluso el mismo científico confesó que el uso que se le había dado al LSD se había hecho de forma irresponsable, aunque considerase exagerado que su utilización médica fuera limitada.

Más allá del dilatamiento de pupilas, el efecto del tripi produce una visión surrealista // bp0.blogger.com

     No obstante, el hallazgo del Doctor Albert Hofmann no se ha extinguido en el marco jurídico, ya que hace dos años que las autoridades suizas permitieron su uso en psicoterapia para pacientes de enfermedades terminales. El martes 29 de abril de 2008 falleció el científico suizo, a causa de un ataque al corazón, con la esperanza de que su descubrimiento prosperase. En cualquier caso, la historia se encargará de juzgar el hallazgo psicofarmacológico más significativo del siglo pasado.

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