¿Periodismo islamista en Al Jazeera?

 No pocas veces, desde la ladera occidental, se ha acusado Al Jazeera de ser pieza clave en el nacionalismo árabe. Cuando en Occidente la información de Irak y Afganistán ocupaba la portada de todos los informativos; en el Oriente nadie dudaba de la buena voluntad y credibilidad de este canal de Qatar,  en su día acusado por Bush de ser potavoz de Al Qaeda. Ante tantos modos de ver esta realidad, ¿podemos calificar de ilegítimo el quehacer periodístico de este canal?

Plató de Al Jazeera en Doha, Qatar // reflejosocial.com

En el verano de 2004 hubo una polémica en el mundo de los medios de comunicación en Canadá. La Comisión de Radio-Televisión y Telecomunicaciones de dicho país (CRTC) avisó de que mantendría fuertes medidas de censuras hacia el canal árabe de Al Jazeera. Esta medida se gestó gracias a las exigencias de censura de organizaciones judías que temían la difusión de manifiestos antisemitas en la cadena árabe. Por ello, el organismo oficial dijo que los distribuidores de la señal de Al Jazeera en Canadá deberían controlar sus transmisiones 24 horas al día ante la posibilidad de “comentarios abusivos”, y “alterar o restringir” programas considerados ofensivos, sin dar definiciones precisas.

    Pero esta polémica puede resultar anodina si la comparamos con la crispación existente entre la cadena árabe y el gobierno estadounidense en tiempos de Bush, tras el derrumbe de las Torres Gemelas. Esta emisora de televisión satelital fundada en 1996 por la corona de Qatar, pero administrada como empresa privada, tenía la vital misión diferenciadora de ser el principal canal de noticias del mundo árabe.

   Pero el asunto empezó a presentar síntomas serios cuando Al Jazeera dedicó una entrevista al líder terrorista Osama Bin Laden. Y menos baladí, aún, nos parecerá el crispamiento con EE.UU si lo enmarcamos en la difusión de la realidad de Iraq que por aquel entonces hacía la emisora. El perfil político que mostraba Al Jazeera era diametralmente opuesto al de la caducada presidencia estadounidense, debido capitalmente a la cobertura que la emisora daba de la ocupación israelí en Palestina y a las invasiones de Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Hoy, Al Jazeera mira a EE.UU con ojos distintos, a causa de su lozana presidencia. Y, en el tratamiento de la información actual, es incuestionable pensar que la línea ideológica de la cadena árabe se ha aplacado.

   Durante aquella época, la mayor parte de los medios de comunicación estadounidenses apoyaron, taxativa o subrepticiamente, la intervención occidental en Irak y Afganistán. Estos medios estadounidenses orquestaron una opinión pública que acusaba al canal árabe de no ser lo suficientemente equidistante con el mundo islamista. Mientras que la cobertura de Al Jazeera sobre la guerra de Irak incluía profusas imágenes sobre muerte de civiles a manos de las tropas norteamericanas, las televisiones de EE.UU intentaban soslayar este tipo de contenido en sus informativos; mientras que en numerosas opiniones difundidas en el canal árabe se solía catalogar de mártires a muchos de los que morían bajo el fuego de EE.UU o de Israel, las televisiones americanas consideraban aberrante dicho apelativo; mientras que la televisión de Qatar se desenvolvía para conseguir exclusivas en Irak, los medios occidentales eran más flemáticos.

En la Operación Plomo Fundido, 2008-2009, Al Jazeera fue el único medio que permaneció dentro de Gaza // http://www.georgemaschke.net

   Esta serie de ingredientes, no solo forjaba la victoria de Al Jazeera en la carrera por la información a muchos medios estadounidenses. La fluidez del canal árabe daba que pensar, así como el afecto mostrado por las masas de islamistas insurgentes.

Declaraciones sobre la línea del canal

A raíz de lo que al principio desglosábamos, Frank Dimant, vicepresidente ejecutivo de la Liga antidifamatoria B’nai Brith en Canadá, consideró que Al Jazeera tenía “una visión influida por mensajes de odio, imaginería antisemita y asuntos que podrían ofender al público canadiense que valora la tolerancia y el respeto a la diversidad”. Y así de férrea eran sus acusaciones: “(Al Jazeera es) portavoz de la organización terrorista Al Qaeda y también ofrece a su público retratos comprensivos de terroristas suicidas”.

   Desde el otro ángulo, el presidente del Congreso Islámico Canadiense, Mohamed Elmasry, dijo que la censura del CRTC constituía “una forma cobarde de mantener a Al Jazeera fuera de las pantallas“.

   En pleno corazón de la polémica entre EE.UU y el canal (2004-2005), la cineasta libanesa Noujaim expresó: “Al Jazeera es la única entidad que todos en el mundo árabe aprecian. Quizá sea hoy el único fundamento del nacionalismo árabe, y los árabes están orgullosos de ella”.

   Para el, por aquel entonces, presidente de EE.UU, George W. Bush, Al Jazeera era un medio “incendiario”. Así acusaba Bush al canal por los informes específicos que la cadena había omitido sobre las víctimas civiles en Iraq. Asimismo, la calificó de “portavoz” de la insurgencia iraquí y de la red terrorista Al Qaeda. Naturalmente, la cadena rechazó tales acusaciones.

   En este sentido, el portavoz del Departamento de Estado (cancillería) estadounidense Richard Boucher, sentenció: “Estamos muy preocupados por las emisiones de Al Jazeera porque, una y otra vez, hallamos informes imprecisos, falsos y equivocados”. Por aquel entonces (2004), para mitigar la influencia del medio árabe, el gobierno norteamericano lanzó otro canal de televisión árabe vía satélite llamado Al Iraqiya, que regularmente transmitía informativos de las fuerzas de la ocupación desde Irak y entrevistas con prominentes figuras políticas y militares norteamericanas.

    Entretanto, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, llegó a sentenciar, después de reunirse con el jefe de la diplomacia catarí, que las relaciones entre los dos países estaban viéndose afectadas por la cobertura de Al Jazeera, acusada de “exacerbar” los sentimientos antinorteamericanos. La respuesta del ministro catarí de Asuntos Exteriores, jeque Hamad ben Yasem Al Zani, fue tan condescendiente como diplomática con los norteamericanos, pues en dicha reunión prometió comunicar a Al Jazeera la preocupación de EE.UU. sobre la cobertura de las informaciones de Irak, y hacer una llamada para repensar el tipo de información que se elaboraba en las redacciones del canal árabe.

littlegreenfootballs.com

   Sin embargo, en la inminente y diáfana respuesta del editor jefe del canal, Ahmad Sheikh, en unas declaraciones desde la capital catarí, se apreciaba que el medio de comunicación no se iba a doblegar: “Somos un canal independiente del gobierno de Catar y no aceptaremos decisiones del ministro de Asuntos Exteriores (catarí)”.

   En la misma línea norteamericana, el ministro del Interior iraquí, Falah al-Naqib, llegó a advertir que Al Jazeera muestra “muchos delitos y delincuentes, lo que pinta una mala imagen de Iraq y de los iraquíes y alienta a los criminales”.

   Las reflexiones posteriores que Naseer H. Aruri, profesor y rector de la Universidad de Massachusetts sobre este canal pueden algo más luz al interrogante de las supuestas relaciones de Al Jazeera con los insurrectos terroristas. El analista ve paradójica la actuación de este canal. Desde una orilla, señala al canal de ser propiedad del emir de Catar, lo que supone uno de los emiratos más pro-occidentales de la península arábiga, y muy lejos de ser un bastión de nacionalismo árabe o resistencia a la penetración estadounidense; desde la otra, advierte que esta televisión es una fuente indispensable de noticias sobre las atrocidades diarias de las fuerzas de ocupación contra civiles árabes en Iraq y Palestina.

España y el canal

Pero la luz que más perspicuidad proyecta sobre aquellos que identifican a Al-Jazeera con los terroristas fue la orden de detención lanzada por el juez Baltasar Garzón a Taysir Alouni en 2003. Este periodista era corresponsal del canal, residente en Granada y de origen sirio y nacionalidad española. La Audiencia Nacional lo condenó por mantener vínculos con Al-Qaeda. A él, precisamente, Osama bin Laden le concedió una entrevista exclusiva en el 2001 durante la guerra contra Afganistán. Las tomas de video de la entrevista se usaron en la corte como evidencia de la relación de Allouni con Al Qaeda. El 7 de octubre de 2006 Taysir Alouni fue puesto en libertad bajo arresto domiciliario debido a su estado de salud.

¿Propaganda o libertad de expresión? El programa de Al Jazeera The Listening post lo analiza

  Cabe aquí hacerse nuevamente la pregunta incial; ¿periodismo islamista en Al Jazeera? ¿Ha sido un error entrevistar y dar voz a los catalogados como verdugos en el mundo occidental? ¿Solo por dicha razón podemos considerar a un medio de comunicación como islamista? Nos reservamos toda respuesta de este dilema deontológico, para que nuestros lectores opinen en el Blog. No osbtante reconocer posibles errores de un medio no significa defender la elaboración de informaciones tan cicateras, como por aquel entonces se fraguaban en norteamerica. La hostilidad hacia el mundo árabe por parte del occidente es motivo de otra publicación.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: