Abriendo las puertas al mundo de la cultura

Los medios de comunicación de hoy tienen el deber de abrir sus ventanales al mundo del conocimiento y de la educación.  Ellos  influirán en la construcción de la sociedad del siglo XXI. Pero ellos tendrán que responder ante un futuro que exige cambios

El Pensador, Aguste Rodin // letralia.com

“Hay que revincular todos los niveles de la cultura, porque aislar el mundo de las imágenes del mundo de las palabras me parece muy negativo. (…), hay que abrir las puertas a la cultura pero de tal manera que la gente tenga la posibilidad y, las ganas, de utilizar mensajes más complejos y multidimensionales”.

Con estos elocuentes vocablos, termina el sociólogo Alain Touraine una entrevista llamada Sociedad y globalidad. Estas locuciones son esgrimidas desde un pensador que en absoluto se muestra disconforme con el nuevo paradigma de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Esto no significa que Touraine cree que la reconversión de los medios de comunicación se vaya a fraguar, de modo exclusivo, gracias a estas nuevas tecnologías. Sigue leyendo

El neoperiodismo

Puerta que cierra lo caduco y acrisola lo creativo

               

                 La crisis económica no ha asolado solamente al sector automovilístico o inmobiliario. Ante las aterradoras caídas de difusión del pasado año, el gremio de los periodistas navega en un viejo velero en el que muchos marineros están al borde del naufragio.

                El hecho de que se den cada vez menos consumidores de diarios y de que la publicidad haya descendido de manera notable, son indicios que apuntan a la extinción de la prensa escrita. Esto, si nos ponemos negativos. Sin embargo, yo soy de esas personas que piensan que se puede ser a la vez realista y positivo. Si nos paralizamos desconsoladamente en el dolor del naufragio, nuestra nueva balsa acabará también hundiéndose sin resistir la densa marejada.

                   ¡Hemos de ponernos manos a la obra! Remar, encender las antorchas, preparar los salvavidas, hacer contra peso, pensar, idear… Un espíritu abierto y creativo no está reñido con un conocimiento responsable de la actual situación. Y somos las nuevas generaciones las que tenemos que dar ese arriesgado paso hacia el sendero de la reinvención.

                       Nuestros predecesores, aquellos que en el siglo pasado incorporaron con tanto esfuerzo los avances tecnológicos a los mass-media, vienen a ser un autentico paradigma para el periodista de hoy. Una estrella en medio de un interminable océano de desconciertos. Sus iniciativas deben ser dosis estimulantes que inyecten en nuestro espíritu innovación y creatividad. Si ellos implantaron nuevas formas de comunicar a través de la radio, la televisión o la prensa gratuita; ahora nos toca a nosotros sacar partido a la compleja y, todavía por muchos, ignorada herramienta del siglo XXI.

                      Internet representa a esa novedosa fragata que nos recogerá y nos salvará de la tempestad. Una vez nos hayamos reconfortado, tendremos que explorar ese nuevo barco: su motor, arquitectura, camarotes, despensa, gimnasios, salas de baile, etc. Y olvidándonos del viejo velero, asimilaremos la estancia en este nuevo crucero, en el que acamparemos con nuestra vocación de servir al mundo desde la información. Adaptar un kioscomodelo de negocio–  en ese crucero, en el que todo aquello que se ofrece es gratuito, supone un ingente reto a desarrollar por el periodista que deteste naufragar en alta mar.